“Remedios para el insomnio”, pequeño poemario en vela
Aferrarme a tu cintura desnuda;
curiosear ávido en tu geografía;
elevarme hasta donde murmuras en carne y alma,
y ahí, en ese aromático remanso entre tus pechos,
y tus labios, acomodar mi cuerpo
y, dormir.
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