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Desnudarme
Desnudarme de ti
Desnudarme del tiempo que pasó
Desnudarme de lo que queda, de los restos,
del recuerdo egoísta que me ata a la cama.
Desnudarme
Desnudarme de todo
Desnudarme de ti,
y volar
y vivir
y soñarme solo
vivir, vivirme solo
vivirme con quien quiera.
Vivir, y desnudarme, una y otra vez.
Salí del bar tarde. Para ser jueves la gente abarrotaba las mesas, las sillas, la barra, la entrada. La ciudad entera bullía de gente. Para ser jueves, y verano, había mucha sangre recorriendo las venas de asfalto. Tenía prisa por llegar a casa, darme una buena ducha fría y sentarme, desnudo, en el balcón, mirando la inmensa luna llena abarcando el mar entero de un lado al otro, pero al salir tropecé bruscamente con un ciego. El encontronazo lo lanzó contra el ventanal del bar y dejó caer su bastón.
-”Lo siento, caballero”, me disculpé algo confundido.
-”No se preocupe joven, no miraba por donde iba. A estás horas, uno tiene más prisa por llegar a casa. Ya se sabe, no es barrio seguro éste por la noche”, añadió mientras de incorporaba apoyándose en el cristal.
-”Cierto, este barrio…¿Cómo sabe que es de noche caballero?”
-”Con tantos años viendo la vida a oscuras, en blanco, o en todos los colores y en ninguno, se aprende a ver de otra manera…discúlpeme usted, le tomo el pelo. El caso es que la noche huele diferente”, dijo mientras sonreía y miraba mi cara como quién mira el horizonte.
Cuando se hubo incorporado del todo, me pidió su bastón, se despidió y se fue. Yo me quedé algunos segundos quieto, pensativo, olisqueando el aire con los ojos cerrados. A la mañana siguiente cuando bajé a comprar pan y el periódico del día me encontré con una pintada frente a mi casa que decía:
“¿Has visto volar a una paloma contra el viento, o un cernícalo remontar el vuelo y permanecer en silencio al acecho, quieto, sobre el aire?”.
Repetí en voz alta la inscripción y seguí con mi ruta mañanera. Al volver sobre mis pasos descubrí un bastón roto a los pies del muro.
A continuación, un micro relato de mi tocayo y amigo Javierhf, de Nueve Puertas. Puedo decir que cuando lo que se relata acontencía, yo servía copas detrás de la barra. De hecho, jeje, fui yo el que se acercó para limpiar la besa. Para variar, no fueron para mi los besos…otros los había cazado antes al vuelo.
El bar ocupa se ocupa de todo mi tiempo. Lo gestiona, me pone horarios y, además, me da de comer. Si no trabajas, no hay dinero por parte ninguna. Y sin dinero, no hay cerveza…Bueno, para mi sí; trabajo en un bar, y eso tiene sus ventajas. ADemás, el dueño, para más señas, es casi mi segundo padre, por ser amigísimo del primero, y por conocerme desde que era un niño. Así que disculpen las tardanzas aquellos que me acompañaban en el blog. Simplemente, una noche, de tanto beber y pescar a manotazos caí en la cuenta de que, a veces, la mejor solución a los problemas, es no tomarte en serio, reírte de ti mismo, observarte como si fueras una especia en extinción, o el animal objeto de estudio de un buen documental donde siempre se ve a un macho y una hembra en el acto reproductivo, o un cocodrilo zampándose a un ñu.
Saludos desde este rincón del mundo.