Noches que nunca mueren
Mis ojos, mis labios, mi lengua, mi boca
y mis escasos versos…
paso mi vida entre tus muslos
y apenas respiro en silencio cuando bebo.
Con mi mano entre tus piernas,
con mis labios y mi sexo entre tus dientes…
nunca amo lo que pierdo.
Me despierta el flash de tus ojos,
el reflejo de mi rostro en tu pupila negra,
la humedad de tus exitación aún dormida…
El deseo muere si no se alimenta.
La carne de pudre sin abono,
sin el aire de tus venas.
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