Archivado en: Camarero, Escritura automática, Noche, Poesía, Camarero, Humor, Noche, Tiempo | Etiquetas: cuchillo, pez, pruebas
Ahí las tienes.
Ese corazón escamoso
que brinca y palpita en el suelo,
esta cicatriz vibrante y muda
en mi pecho,
y estos ojos violáceos, verdosos y cansados.
Aquí las tienes: las pruebas irrefutables
de tu inocente y sincero amor.
El cuchillo que relame
la sangre viscosa de mi espalda
me lo quedo como muestra, y recuerdo,
de todo lo que me quisiste.
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No encontrarás nada en los bolsillos
traseros de estos vaqueros.
Tampoco busques en mi cartera,
lo gasté todo en los juegos de amor.
Si de verdad sientes hambre,
puedo indicarte dónde encontrarás lo que buscas,
a cambio de un beso y toda tu ropa.
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Un error.
El dorso de la mano que no se eleva lo suficiente,
y ya derramas la copa.
Un error.
Ser uno mismo siempre, olvidarse
de hombres y mujeres,
y encuentras tu amor y tu deseo
envuelto en ácido
sobre el suelo…
Estoy harto.
Si quiero besarte, o besarle, lo haré.
Si quiero taparle la boca a esa portal,
sacarle los colores a cualquier calle oscura…
lo haré. Además,
hasta los capós de los coches son
perfectos para la pasión
bajo las farolas.
Y si quiero amarte esta noche,
lo haré.
Si eres una desconocida, o casi,
a mi,
me da igual,
esta noche serás mi reina de corazones,
serás mi lienzo en blanco,
mi piedra de mármol,
imagen en movimiento que busca
que alguien la ate al tiempo…sólo por un instante.
De ti, haré Arte.
Y el resto
es pura conveción,
correción, ausencia
de sangre.
Si no eres Arte,
venderé nuestro sexo
en el mercadillo de Portobello Road.
Lo demás, ni vale la pena venderlo.
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A las luciérnagas de esta ciudad
le gustan los moscones,
esos jóvenes repeinados por sus propias patas
que no cesan de buzar y buzar
cuando el calor les aprieta la entrepierta,
abobados por el azúcar de caña
que les dilata la cabeza.
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No busques en el bolsillo de atrás
mi cartera…
Lo que buscas, está entre mis piernas.