Tangos, princesas y aullidos sin herida


Entre la barra, y lo inevitable.

No sé qué esperas
de esa historia
que cuentas cada noche,
si la alimentas con los mismos platos combinados.
No sé qué quieres de tu cuerpo
si no lo usas más que para
sentarte, fumar, esperar,
divagar y quejarte del pasado y del presente.
Hablas de sexo como si de verdad lo quisieras,
pero no sé si sabes lo que quieres.
Siempre hablas de lo mismo
y esta barra y este bar
se casan de ti a estás hora de madrugada.
Quizás te haga falta un amante
y follar y que desaparezca él
y que aprendas a arrancar tu cabeza
y derramarte sobre el minutero
y dejar que las horas consuman
la sangre que te sobra…o que
añadan la que te falta…
quizás necesites derramarte de ti,
de él, de mi, de ella y de toda
esa mierda que llamas
cariño, destino, y amor.
Lo inevitable es que te besen
los gusanos,
que el tiempo practique
sexo oral con tu calavera.
Lo inevitable
es ese María que rezas tu boca cada noche.
Será por eso
que me importa un bledo, querida,
tu peso y el color de tus ojos,
tus gustos y tus locuras;
será por eso
que prendí fuego a Ítaca hace tiempo,
y a Roma,
y ahorqué al mismísimo Nerón
con las velas de mi nave.
Será por eso
que lo inevitable es esa tortura
vestida de rojo
que aparece, sin invitación y borracha,
en todas las fiestas
y que, por si fuera poco,
exige dedicación, recuerdo
y pleitesía,
pagando tan sólo
unos pocos y míseros centímetros de su entrepierna.



Buenas noches, y guaguas de día
julio 11, 2009, 10:32 pm
Filed under: Antipoesía, Camarero, Escritura automática, Frases, Humor, Noche

Cántame una nana para que me duerma.

Cuando despiertes, haz lo que quieras conmigo.

Sóilo quiero un trago de aguardiente

para bajar esa afilada hoja

que tienes en tu boca.

esa forma tan dulce de decirme

“es hora de que te vayas”.