Tangos, princesas y aullidos sin herida


Listos, ¡y acción!

TITLE                         SCENE                     ROLL

*******************Donde nazco

*******************Muero

*************************************Una vez.

*************************************Dos, y tres.

*************************************Trillones de veces.

******************************************************

Sigue leyendo

Anuncios


Loca
diciembre 21, 2009, 2:24 pm
Filed under: Camarero, Escritura automática, Noche, Poesía, Camarero, Noche, Poemas, Poesía | Etiquetas: ,

Tu mirada de esfinge

espanta mis tímidos volcanes.

Asustados, los volcanes

se recogen su kilt y huyen,

fuera de sí,

vomitando escoria,

dejándose atrás el placebo del amor,

la razón, y las miradas sin verso.

Tu mirada de esfinge, Loca,

me mata,

para seguirte viviendo.



Reflexión nº1
diciembre 19, 2009, 12:46 am
Filed under: Biografías, Camarero, Escritura automática, Prosa | Etiquetas: ,

La ciudad podría estar contenida en esta botella. En cualquiera de ellas. Incluso en cada una de las copas y tazas y vasos que sirvo. No podría contenerse, de ninguna manera, en un plato, ya fuera hondo o plano. No. La ciudad es un mundo esférico; un universo en sí mismo. Y ya hace siglos se pensó en el mundo como plano, es decir, con límites bien claros y amenazas de monstruos y abismos más allá de donde rebosa el potaje o saltan las papas.



De otro bar.
diciembre 16, 2009, 1:14 pm
Filed under: Camarero, Escritura automática | Etiquetas: , , ,

A mis manos, camarera,

ven a mis manos.

Quítame este sabor a oro de la boca,

sonríe a este deseo húmedo que vuela mis ojos.

Ven camarera, ángel exerminador

de dudas y tristezas.



Prospecto
diciembre 6, 2009, 12:44 am
Filed under: Antipoesía, Camarero, Citas, Humor, Noche | Etiquetas: , ,

Si vas a chuparme la sangre,

ya sabes por dónde tienes que empezar.

Y,

en caso de duda,

consulta con tu farmacéutico



La pared
diciembre 2, 2009, 1:23 pm
Filed under: Biografías, Camarero, Escritrua automática, Humor, Noche, Poesía, Reflexión, Tiempo | Etiquetas:

Me pusiste contra la pared

y me dijisite

que allí terminaba tu mundo:

en ese estrecho universo ente mi nariz, mi boca

y la cal coloreada por la luz

anaranjada de las farolas.

Un par de besos

en todas las dimensiones de mi cuerpo

bastaron para que te lo creyeras.

Yo me tomé mi tiempo.

Y cuando me hice fiel tuyo,

se autoproclamo el fin del mundo conocido hasta entonces.